CÉSAR VALLEJO

Nació en Santiago de Chuco, Perú, en 1892 y estudió Filosofía y Letras y Derecho.

En 1920, acusado injustamente de robo e incendio durante una revuelta popular, pasó tres meses y medio en la cárcel. Ello influyó decisivamente en el ánimo del poeta, que en 1923 se trasladó a Europa, instalándose primero en París.
Visitó tres veces Moscú y, tras ser expulsado de Francia por motivos políticos, vivió en Madrid, afiliándose al partido comunista. Volvió de nuevo a París donde murió en 1938.
Aunque al principio, su carrera literaria estuvo influida por el modernismo, Los heraldos negros (1918) en seguida se produce una ruptura y el poeta da un gran paso hacia delante con un segundo libro, Trilce (1922) considerado como la máxima cima del vanguardismo hispánico.
Su compromiso político está claramente reflejado en su poesía, rebelde y en contante lucha con la métrica, la gramática y los convencionalismo. Póstumamente aparecieron, Poemas humanos (1939) y España aparta de mi este cáliz

ESPERGESIA

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estaba enfermo.

Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.
Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hermano, escucha, escucha...
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que mastico...Y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de féretro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntonas del Desierto.

Todos saben... Y no saben
que la Luz es tísica,
y la Sombra gorda...
Y no saben que el Misterio sintetiza...
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.

                           (De Los Heraldos Negros)

 

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